SEPTIEMBRE · Somos casa

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“Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegres.”
San Juan Bosco
“Dios te ve.”
Mamá Margarita
“Quiero ser santo, y quiero serlo ahora.”
Domingo Savio
“Hagan todo con alegría.”
María Mazzarello
“No basta amar a los jóvenes, es necesario que ellos se den cuenta de que son amados.”
San Juan Bosco
“Antes morir que pecar.”
Domingo Savio
“Haz el bien sin esperar recompensa.”
Mamá Margarita
“Confía en María Auxiliadora y verás lo que son milagros.”
San Juan Bosco
“La verdadera santidad consiste en estar siempre alegres y cumplir bien nuestros deberes.”
María Mazzarello
“Aquí hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres.”
Domingo Savio
“La educación es cosa del corazón.”
San Juan Bosco
“Sé humilde, fuerte y confiado en Dios.”
Mamá Margarita
“Yo no puedo hacer grandes cosas, pero quiero hacer todo lo que pueda.”
Domingo Savio
“Ánimo, Dios proveerá.”
María Mazzarello
“Hagan todo por amor, nada por la fuerza.”
San Juan Bosco
“La santidad consiste en cumplir bien nuestros deberes.”
María Mazzarello
“El que es amado lo consigue todo.”
San Juan Bosco
“Quiero ayudar a mis amigos a llegar al cielo.”
Domingo Savio
“Sean humildes y confíen mucho en María Auxiliadora.”
María Mazzarello

viernes, 25 de septiembre de 2026

 Personas que se comprometen contigo

¡Buenos días!

Vamos a comenzar con una pregunta.

¿cuántos salesianos conoces por su nombre? 

Piénsalo durante unos segundos. Quizá alguno te dé clase, lo hayas visto en el patio, en la parroquia, celebrando la Eucaristía o participando en alguna actividad del colegio.

Cuando Don Bosco comenzó su obra en Turín, descubrió que no podía hacerlo todo solo. Necesitaba personas dispuestas a compartir su sueño y a comprometerse de verdad con los jóvenes. 

Lo curioso es que algunos de los primeros salesianos fueron precisamente muchachos que habían crecido con él en el Oratorio. Don Bosco confió en ellos y les hizo una propuesta bastante atrevida: «Ahora os toca a vosotros cuidar de otros jóvenes».

Aquel pequeño grupo fue creciendo y hoy hay salesianos en 136 países, incluso en lugares muy lejanos y en pequeñas islas de Oceanía. Todos son diferentes, los hay profesores, sacerdotes, misioneros, educadores, jóvenes y mayores. Algunos continúan cada día entre las aulas y los patios. Otros, por su edad o por su salud, ya no pueden hacerlo como antes, pero siguen acompañando y rezando por los jóvenes.

No tienen superpoderes ni son héroes de película. Son personas normales que un día tomaron la decisión de dedicar su vida a Dios y a los jóvenes. Y esa decisión no se toma una sola vez, la renuevan cada día cuando escuchan, acompañan, celebran, enseñan o permanecen disponibles cuando otros ya han terminado su jornada.

Por eso, hoy os proponemos un pequeño reto.

Cuando os encontréis con algún salesiano de nuestra casa, saludadlo por su nombre, dedicadle una sonrisa o decidle sencillamente: 

Gracias por estar aquí

Puede parecer un gesto pequeño, pero también es una forma de decirle que su compromiso merece la pena.


Terminamos nuestros buenos días de hoy diciendo...

Señor, gracias por todas las personas
que dedican su tiempo y su vida a cuidar de los demás.

Gracias especialmente por los salesianos de nuestra casa,
por su cercanía, su entrega y su compromiso con los jóvenes.

Ayúdanos a valorar lo que hacen por nosotros
y a descubrir que también podemos mejorar la vida de quienes nos rodean
con nuestra ayuda, nuestro tiempo y nuestra alegría.

Dios te salve, María...

María Auxiliadora de los Cristianos, ruega por nosotros.

 

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Vivir es nacer a cada instante (Erich Fromm)