MAYO · María Auxiliadora, un regalo en mi historia

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“Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegres.”
San Juan Bosco
“Dios te ve.”
Mamá Margarita
“Quiero ser santo, y quiero serlo ahora.”
Domingo Savio
“Hagan todo con alegría.”
María Mazzarello
“No basta amar a los jóvenes, es necesario que ellos se den cuenta de que son amados.”
San Juan Bosco
“Antes morir que pecar.”
Domingo Savio
“Haz el bien sin esperar recompensa.”
Mamá Margarita
“Confía en María Auxiliadora y verás lo que son milagros.”
San Juan Bosco
“La verdadera santidad consiste en estar siempre alegres y cumplir bien nuestros deberes.”
María Mazzarello
“Aquí hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres.”
Domingo Savio
“La educación es cosa del corazón.”
San Juan Bosco
“Sé humilde, fuerte y confiado en Dios.”
Mamá Margarita
“Yo no puedo hacer grandes cosas, pero quiero hacer todo lo que pueda.”
Domingo Savio
“Ánimo, Dios proveerá.”
María Mazzarello
“Hagan todo por amor, nada por la fuerza.”
San Juan Bosco
“La santidad consiste en cumplir bien nuestros deberes.”
María Mazzarello
“El que es amado lo consigue todo.”
San Juan Bosco
“Quiero ayudar a mis amigos a llegar al cielo.”
Domingo Savio
“Sean humildes y confíen mucho en María Auxiliadora.”
María Mazzarello

lunes, 14 de noviembre de 2022

LOS BUENOS DÍAS DEL DIRECTOR - 14/11/22

EL MILAGRO DE LAS CASTAÑAS 


El día de Difuntos llevó Don Bosco a todos los Muchachos del Oratorio a visitar el cementerio y rezar. Les había prometido, para la vuelta, castañas cocidas. Y había hecho comprar tres grandes sacos. Pero Mama Margarita no había entendido bien sus deseos y no hizo cocer más que tres o cuatro kilos. José Buzzetti, el jovencísmo “ecónomo”, llegó antes que los demás a casa, vio lo sucedido y dijo:- Don Bosco va a quedar mal. Hay que decírselo enseguida. Pero con el alboroto de la vuelta de la hambrienta tropa, Buzzetti no supo explicarse. Tomó en sus manos Don Bosco la pequeña cesta y empezó a repartir castañas con un gran cucharón.

En medio de la barahúnda le gritaba Buzzetti:- ¡Así no! ¡No hay para todos!- Hay tres sacos en la cocina- ¡No! ¡Sólo esas! ¡Sólo esas!. Intentaba decirle Buzzetti. Don Bosco no quería creerle.- Yo les he prometido a todos. Sigamos mientras haya.Siguió entregando un cazo a cada uno. Buzzetti miraba nervioso los pocos puñados que quedaban en el fondo del cesto, y la fila de los que se acercaban, que parecía cada vez más larga. Alguno empezó a mirar con él. De pronto casi se hizo silencio. Centenares de ojos desencajados miraban a aquel cesto que no se vaciaba nunca; Hubo para todos. Quizás por primera vez, con las manos llenas de castañas, gritaron los muchachos aquella tarde:

“¡Don Bosco es un santo!”.

Desde entonces cada salesiano, cada salesiana, en las familias, los oratorios y centros juveniles se recuerda el milagro: como signo de lo que Don Bosco es capaz de hacer por sus jóvenes, como recordatorio de lo que cada uno podemos hacer por nuestros chicos y chicas.

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Vivir es nacer a cada instante (Erich Fromm)