Mi viñeta favorita de Mafalda es aquella en la que, tras ir escuchando por la calle a diversas personas relatando sus diferentes problemas, ella dice: «Cada cual tiene su pequeña o su gran preocupación». Esto es: cada cual lleva su cruz. La cuestión es: ¿cómo la llevamos, y qué mostramos a los demás mientras la llevamos?
Todo esto viene al hilo de la triste noticia que hemos leído estos días: la muerte de Elena Huelva, una jovencísima influencer. Más allá de sus mensajes optimistas, yo me quedo con esa cruz que no ha escondido. Sí, es muy duro de creer, pero la cruz que cada uno lleva a cuestas puede ser, para muchos, testimonio de vida y esperanza.
Esta noticia me ha hecho reflexionar acerca de qué hacemos con el dolor. Ahora, lo que se estila es llevar por bandera lemas que, en mi opinión, están demasiado azucarados, demasiado forzados en su deseo de dar buena vibra. En mi opinión, hablan de un optimismo no reflexionado, una huida hacia adelante, un caminar sin pisar el suelo.
No hay optimismo si previamente uno no toma en peso su dolor, lo abraza y lo hace suyo. Y hoy preferimos esconder la cruz con mensajes que alientan a no caer en ella, no vaya a ser que nos quedemos como estatuas de sal y no avancemos. O, lo que es peor, no vaya a ser que contagiemos de mal rollo a la gente y esta crea que somos unos gafes apestados.
Es difícil aferrarse a la cruz y mantener la esperanza. Al igual que es difícil tener esperanza si uno antes no ha vivido la cruz. Ambas deben ir de la mano para que una dé sentido a la otra, para que sepamos desentrañar el misterio de la vida y que esta no sea simplemente una exposición de sonrisas y bailes bajo la lluvia. La cruz (el sufrimiento) enseña, aunque no lo creamos. La cruz puede llegar a sacar lo mejor de cada uno, la fuerza que nos habita aun sin saberlo, el agradecimiento contagioso por la vida, la oportunidad de reconciliarnos con todo, el conocimiento profundo de uno mismo y, sobre todo, la confianza, el consuelo y la esperanza. Por todo ello, gracias, Elena. Que tengas buen viaje y te topes de frente con la Paz y la Felicidad eternas.
«La señora necedad es impulsiva, mentecata e ignorante» (Prov 9, 13)
«Señor, dame paciencia, pero dámela ¡YA!» Es una frase interesante. Y muy real. El carpe diem puede ser un canto a la inmediatez. No hay mañana. No hay trayecto. El esfuerzo con vistas al futuro parecería ridículo. No hay sitio para esperar. Todo lo que tengo es el ahora. Y si ese ahora es bueno, genial. Pero si es sombrío, entonces estoy perdido. Si ahora soy feliz, gracias, Señor. Si estoy mal, es que me has fallado. Con esa lógica estoy abocado al vértigo y a vivir a bandazos.
¿Soy capaz de vivir el presente en lo que tiene de incómodo, de difícil, de imperfecto, sin exasperarme por ello?
¿En qué vivo el hoy como camino hacia un mañana?
Rezamos hoy esta oración de José María Olaizola sobre la urgencia y la prisa.
Tranquilo
Un 'no' no es la ofensa de enemigos infames. 'Mañana' no es una tragedia. Lo urgente se infla a base de rebuznos. El agobio, a menudo, es una trola que nos creemos. Hay caminos sin atajo, y la prisa por llegar es mala consejera.
La espera es maestra. Ella enseña a latir al ritmo de los días. A veces hay que sentarse en el pupitre y escuchar la lección.
Dijo Gandhi: “No sé de nadie que haya hecho más por la humanidad que
Jesús. De hecho, no encuentro nada malo en el cristianismo… El problema está en
vosotros, los cristianos, pues no vivís en conformidad con lo que enseñais.”
Mohandas
Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en la ciudad costera de
Porbandar, situada en el extremo noroeste de la India.
Gandhi
fue un adolescente silencioso, retraído y nada brillante en los estudios, que
pasó sin llamar la atención por las escuelas de Rajcot.
Como
sus calificaciones no mejoraron en el instituto, la familia decidió enviarlo a
Londres para seguir los cursos de abogacía del Inner Temple.
Con
tanto miedo como excitación, el joven Gandhi se embarcó en Bombay en septiembre
de 1888. Tenía 19 años y acababa de ser padre por primera vez.
En
Londres vivió tres años (1888-1891), período en el que se produjo uno de los
hechos más determinantes de su vocación: el descubrimiento de Oriente a través
de Occidente. En efecto, en Londres comenzó a frecuentar a los teósofos,
quienes lo iniciaron en la lectura del primer clásico indio, el Bhagavad Gita,
al que llegaría a considerar “el libro por excelencia para el conocimiento
de la verdad”. También allí entró en contacto con las enseñanzas de
Jesucristo, y durante un tiempo se sintió tan atraído por la ética cristiana
que dudó entre ésta y el hinduismo.
Después
de obtener la licenciatura, aquel abogado sin experiencia se fue hasta
Sudáfrica, un país dividido e inestable conformado por múltiples colonias
gobernadas por británicos y holandeses. Fue en este contexto donde se inició
una etapa decisiva en su
vida. El joven letrado se convirtió de pronto en un firme defensor de la
igualdad y la libertad.
Fue en Sudáfrica donde se gestaron a su
vez esas cuatro características que definían a Mahatma Gandhi:
●Defensor de la libertad.
●Reformista social.
●Defensor de la tolerancia de todas las religiones.
●Líder espiritual.
La lucha por la independencia de la India
Cuando
Gandhi volvió a su país, en 1915, las cosas se habían recrudecido. Estaba a
punto de votarse una ley para prohibir el sufragio a los hindúes. Fue en ese
momento que llamó a su gente a la resistencia
y al Satyagrapha (el credo de la no violencia).
Comienza
a erigir las bases de una independencia pacífica de la India. Recurrió a un
enfoque táctico tan novedoso como inspirador para múltiples generaciones.
Gandhi crea en la ciudad de Ahmedabad una granja para reunir a sus seguidores…
Se convierte así en un líder espiritual
que inspira a muchas comunidades. Poco a poco, se van originando más
asentamientos pacíficos, que van encendiendo, a su vez, los motores de una gran revolución.
Una
estrategia eficaz fue detener la producción de algodón, una pieza clave para la industria textil británica.
Después haría lo mismo con el monopolio británico de la sal. Las campañas de desobediencia
civil se llevaron por delante miles de vidas, y le costaron a él mismo y
a su gente varios años de cárcel. Sin embargo, el objetivo fue alcanzado: la independencia de la India como colonia
británica llegó el 18 de agosto de 1947.
Solo
unos meses después, el 30 de enero de 1948, Gandhi fue asesinado por el
extremista hindú Nathuram V. Godse en medio de la muchedumbre. Tenía 78 años.
En resumen:Gandhi gestó un cambio
innegable en el pensamiento del siglo XX. Dejó una estela inspiradora que
siguieron Martin Luther King en su día, el propio Mandela años después y otros
luchadores como el Obispo Mons. Romero en América Latina. Este tipo de legados
son sin duda un desafío para nuestra actualidad y que deberíamos reflexionar
para mejorar el rumbo de nuestra civilización.
Frases de
Gandhi:
●“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio
de la gente buena”.
●“Lo que se obtiene con violencia solamente se puede mantener
con violencia”.
●“Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo
el mundo crea en él.”
●“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus
palabras. Cuida tus palabras porque se convertirán en tus actos. Cuida tus
actos porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se
convertirán en tu destino.”
REFLEXIÓN
Anota, resalta y conversa con el profe y el resto de la clase sobre algún aspecto de la
vida de Mahatma Gandhi que te haya impactado más.
ORACIÓN
Señor, te damos gracias
por la vida de tantas personas que, sin conocerte ni creer en ti, han
contribuido con su vida a humanizar este mundo y a quienes en él
vivimos.
Dios te salve María....
María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
BUENOS DÍAS DE NUESTRO ORIENTADOR, NELSON QUINTERO
PROPÓSITOS PARA EL AÑO NUEVO
¿Has cumplido ya con la costumbre de revisar tu
vida y plantearte propósitos para el año nuevo? Si no lo has hecho, aún estás a
tiempo.
Hoy te quiero invitar a que te esfuerces para cumplir
y vivir según los propósitos que te marques en este inicio del 2023. Tras la Navidad,
continuamos el camino, continúa tu camino y esos buenos propósitos que realizas
son un buen complemento emocional para avanzar hacia la siguiente etapa.
Para evitar que tus propósitos se queden sin
cumplir, ten en cuenta:
-que sean realistas
-que entren en tu agenda diaria o semanal
-que puedas medir el tiempo y las acciones que vas a dedicar
para su cumplimiento
-que los compartas con personas que puedan dar testimonio de
su cumplimiento, recordártelos si se te olvidan y darte ánimo si en algún
momento aflojas
Puede ser que te hayas planteado propósitos
materiales: nuevo teléfono, un viaje, un cambio de coche, un patinete eléctrico.
Esto está bien, siempre que estos objetivos no los definas como una meta, sino
como medios para algo más importante, como proveerte un mayor bienestar para ti y para los que te
rodean. Recuerda, antes de realizar propósitos materiales, preguntarte si de
verdad los necesitas.
Puede ser que te hayas planteado propósitos que te
ayuden a ser mejor persona: dejar de meterte con tu hermano menor, mostrarte
más cercano con tus alumnos, hacer ejercicio un par de veces en semana, organizar
mejor tu estudio, pasar menos tiempo con
las pantallas, hacer esa llamada que tienes pendiente. En esta línea, te
propongo algunos que están al alcance de todas las personas y que tú también
puedes conseguir:
1.Empieza el día, dando gracias: Por estar
vivos, por las personas que te rodean, por la posibilidad de emprender un día
nuevo. Las personas agradecidas son más felices y experimentan un mayor
bienestar emocional.
2.Elige confiar: En Dios, en ti
y en los demás. Las personas que desconfían, son suspicaces y piensan mal de
los demás, suelen sentirse a disgusto y generan mal ambiente a su alrededor.
3.Evita los chismes y deja de ver “la
paja en el ojo ajeno”: Es por todos conocida la rapidez de nuestra
lengua para desatarse y correr, cual caballo desbocado, en contra de alguien
más. Piensa antes de hablar y, si lo que vas a decir no va a sumar y no va a
ser mejor que el silencio, deja la lengua quieta.
4.Mira en tu interior ¿Cómo estás?: ¿Qué tal como
propósito de este año mirar a nuestro interior cada vez que algo nos parece
mal? Porque es un hecho irrefutable que casi siempre que nos disgusta algo que
vemos que otro hace, ¡es porque en el fondo nos disgusta que nosotros hacemos
lo mismo!
5.Ayudar y ser generadores de cambio. Cuando algo
te parezca mal, piensa cómo ayudar para corregirlo o cambiarlo y actúa en
consecuencia. Si no puedes hacer nada por mejorarlo, el silencio y ocuparte de
tus propios errores será la mejor opción.
6.Deja de ofenderte y enfadarte por
tonterías: ¿Eres de las personas que se ofenden porque alguien no
te saludó? ¿Te indignas porque el profesor no te vio al pasar por tu mesa? ¿Estallas
porque tienes un alumno en clase que va más despacio? ¿Entras en cólera porque tu
amigo ahora se habla con alguien que no te cae bien? ¿Y, en consecuencia, gritas,
insultas, ofendes, te vengas, tomas represalias y, lo peor, ¡te amargas la vida
y se la amargas a los demás!? Este año Puedes hacer el propósito de evitar ofenderte
y enfadarte por estas cosas. Además de vivir en paz con los demás, te sentirás
mejor contigo mismo.
7.Organízate y trabaja para conseguir
tus objetivos académicos y laborales: Empieza por
organizar tu mesa, tus apuntes, tu mochila, tu habitación. Si no lo tienes aún,
establece un horario de estudio y de trabajo, ponlo a la vista, compártelo con
tu familia y persevera en su cumplimiento. Para conseguir tus objetivos, además
de desearlo, hay que echarle horas.
8.Pasa tiempo con tu familia. Cada persona
sabe cuál es su “estación de recarga” y qué personas le transmiten la energía
necesaria para seguir cada día. La familia suele ser ese lugar en el que
encontrar amor y cariño incondicional por parte de las personas que mejor te
conocen. Las comidas, las conversaciones o los juegos en los ratos de
sobremesa, los paseos por el campo o la práctica de algún deporte en familia
son recargas de energía seguras.
9.Disfruta. Si no te ríes, mala
señal. Procura garantizarte un espacio de disfrute y risas, por lo
menos una vez a la semana. Lo ideal sería que encontraras disfrute y ratos de
diversión en el trabajo y el estudio. Además, resulta muy saludable proveerte
de espacios de disfrute y risas, por lo menos una vez en semana. Si no los
tienes, búscalos con urgencia, tu salud y tu bienestar está en juego.
Deseo que encuentres la energía necesaria para
cumplir tus propósitos para el año que comienza. Que Dios te bendiga, ilumine tu
camino, te permita soñar grande y te ayude a alcanzar cada una de tus metas.