Os voy a compartir una reflexión que he tenido dentro de mí durante un tiempo. Sólo la he compartido con mi familia más cercana, es decir, mis padres y mi hermana, pero no con los demás, porque pensaba que era un visión demasiado "rara". Peeero, justo hace unos días terminé de leer un libro que me mostró que no estoy sola y que, tal vez, mi visión del amor no es tan disparatada.
SEMANA DEL AMOR, CAMINO
COMPARTIDO, CUIDADO DEL HOGAR COMÚN
Amor, ¡qué palabra más elástica!, ¡con qué frecuencia
se usa y en qué variedad de contextos!
Sí, esa palabra define un sentimiento, una pasión, un
apego al que nos podemos acercar de muchas formas y que lleva condicionando
nuestras relaciones sociales desde que existimos.
Los Buenos Días de hoy, aglutinan los dos temas que hemos estado reflexionando esta semana: la constancia, el valor de las metas logradas a largo plazo, y la importancia de nuestras manos, como símbolo de todo lo maravilloso que podemos llegar a lograr como colaboradores de la creación.
La Catedral de Justo es un proyecto sostenible hecho con materiales de desecho y reciclados.
El agricultor Justo Gallego comenzó la construcción de este templo en 1961, con sus propias manos y ningún recurso. Empezó el proyecto tras superar la tuberculosis y después de que le echaran del monasterio en el que vivía, momento en que decidió consagrar su vida a construir un templo a la Virgen del Pilar y lo cumplió a rajatabla.
Utilizando materiales reciclados encontrados y con un diseño en el que la improvisación y la genialidad se distribuyen a partes iguales. Sin planos y con ladrillos y argamasa, fue construyendo arcos, bóvedas, pilares y fachadas. Una estructura de 4.700 metros cuadrados, 50 metros de altura, 12 torreones de 60 metros, 28 cúpulas, una cripta subterránea y más de dos mil vidrieras.
Según contaba Justo Gallego, se inspiró en la Basílica de San Pedro de Roma y se formó con libros sobre catedrales y castillos. Los materiales empleados siempre han sido donados y reciclados, la mayoría de fábricas cercanas y algunos, incluso, desde China. Ladrillos, latas de pintura, hierros, ruedas de bicicletas…
Hoy en día vivimos en una sociedad rica en diversidad. Somos muchos y con características muy diferentes, lo que hace que también tengamos habilidades y recursos muy variados. Gracias a ello, esta sociedad va evolucionando, se van desarrollando nuevas tecnologías y tenemos a nuestro alcance multitud de recursos para todo lo que podamos necesitar. Y es que, sin la aportación de cada una de las personas que vivimos en este mundo, no habríamos llegado hasta donde nos encontramos ahora. Estamos llamados a hacer cosas maravillosas.
¿Qué habilidades o aptitudes tienes? ¿Cómo puedes invertirlas en el entorno en el que te mueves (familia, amigos, colegio…)? ¿Cómo te sientes cuando “construyes” algo para los demás?